¿Alguna vez te has dado cuenta de la cantidad de marcas que puedes llegar a ver al salir de tu casa en un simple paseo? ¿No verdad?

Haz algo... da ese paseo. Tranquilo/a, ¡no te haremos de andar mucho! Solo un paseo corto. Seguro que ni siquiera te has dado cuenta de que en 2 minutos de trayecto, has podido cruzarte con 150 marcas.

Pero ahora que te has parado a pensarlo, haz memoria...

Todos los coches que estaban aparcados y los que estaban en marcha, camiones, la ropa de la gente con la que te has cruzado, tiendas y/o comercios con sus respectivos productos en los escaparates, la bebida que llevaba en la mano tu vecino o las zapatillas recién compradas que llevaba aquel chico al salir de la tienda. ¿Ahora te crees un poco más lo que te digo verdad? Y para todas esas marcas ha habido una elaboración previa para su creación.

Te pondré en la tesitura de alguien que necesita 45 camisetas personalizadas para una despedida. Dado que se trata de un número alto de prendas lo más aconsejable es usar la técnica de SERIGRAFÍA. ¿Por qué? ¿En qué consiste?

SERIGRAFÍA

Esta técnica de impresión es la más apropiada para pedidos mayores de 10 prendas. Se trata de imprimir el logotipo y mediante un revelado traspasarlo a una pantalla. Para ello, primero es necesario crear una emulsión (mezcla de Azocol Z 1, agua y unos polvos Riazo NR. 6) que será vital para poder llevar a cabo el proceso.

A continuación, con agua a presión se limpian las zonas por donde debe pasar la luz y a secar. Posteriormente, llega el turno de la pintura.

Se coloca la zona donde va a ser personalizada y encima de esta, la pantalla. A la que aplicaremos una capa de pintura y directamente se estampará sobre la prenda.

En caso de que el logotipo sea a dos tintas, se harán dos pantallas diferentes, una con cada color. Con lo cual, a la hora de aplicar la pintura debe estar perfectamente cuadrado para que encaje un color y otro, y no haya ninguna variación en la estampación. Tras este proceso, sólo quedaría secar y planchar.